Sitio para compartir opiniones de libros, películas, rutas, rutinas, reflexiones...
viernes, 1 de abril de 2011
miércoles, 16 de marzo de 2011
PASADO Y FUTURO
He encontrado por casualidad esta imagen en la red. Lo primero que me vino a la mente fue eso, pasado y futuro se cruzan.
viernes, 11 de febrero de 2011
REVOLUCION
La utopía de hoy es la realidad del mañana: "El pueblo unido jamás será vencido". Suena trasnochado pero en Egipto y Túnez es lo que ha sucedido.
Tenemos que sentirnos reflejados, aquí hace no mucho tiempo sucedió algo similar, con la diferencia de que aquí el tirano murió en la cama. La revolución fue anulada años antes.
Lo mas interesante de todo esto a mi modo de entender son los héroes anónimos. De ellos se nos olvidará quizás su nombre, pero no así sus acciones. No es despreciable que la mecha de esta revuelta pacífica la inició el suicidio quemándose a lo bonzo de un joven tunecino desesperado por no tener que dar de comer a los suyos por el acoso al que era sometido en su puesto de frutas. Siguieron su estela otros héroes auto inmolados o muertos por disparos.
Estos "Ernesto Guevara" sin nombre son los que deciden el futuro de la humanidad, no así los políticos que vendrán luego a calentar el asiento a débito de la democracia.
También es importante el acceso a la educación y a las nuevas tecnologías, Internet, y la acción de grupos organizados y libre pensadores como anonymous.
Democracia es una palabra muy bonita, no lo es tanto la interpretación que hacen los avispados políticos de ella.
Veremos qué depara el futuro a este nuevo estadio tunecino y egipcio. Igualdad, libertad y fraternidad? Esto no ha hecho mas que empezar.
jueves, 27 de enero de 2011
CITA 17
Supongo que tengo una floja interpretacion del trabajo, por que pienso
que el simple hecho de estar vivo es demasiado trabajo para alguien que
no siempre quiere estarlo. (Andy Warhol)
lunes, 24 de enero de 2011
DORANDO PIETRI
Se celebró en Londres en el verano de 1908 la cuarta Olimpiada de la era
moderna. La carrera de maratón estaba prevista para el día 24 de julio a
las dos y media de la tarde en medio de un día asfixiante de calor y
humedad. Durante esta competición se dieron varias circunstancias que la
hicieron una carrera épica. Para empezar, la distancia a disputar iba a
ser de 42km exactos e iba a discurrir entre el castillo de Windsor y el
estadio Shepperd´s Bush. Sin embargo, los príncipes de Gales quisieron
que la salida fuera exactamente debajo del balcón desde el que iban a
dar la salida por eso quedó para la historia la distancia de 42.195 m.
Hubo varias alternancias en la disputa de la prueba hasta que quedando pocos kilómetros y tras una carrera muy inteligente se colocó en cabeza el atleta italiano Dorando Pietri, pastelero de profesión. Nada mas entrar en el estadio, y con las gradas repletas con 80,000 espectadores, inesperadamente el italiano cayó al suelo exhausto. Ante los gritos de la muchedumbre, el atleta ya sin fuerzas se caía y levantaba al intentar incorporarse. Inconsciente y en el suelo continuaba moviendo las piernas como si corriera. Con la ayuda de los jueces y durante casi 10 minutos de angustia consiguió recorrer los 325 m. que le separaban de la meta. Una vez la traspasó fue trasladado al hospital.
A pesar de la agonía no fue el vencedor de la carrera, ya que al recibir ayuda externa fue descalificado. El ganador oficial fue el estadounidense John Hayes que llegó instantes después.
Durante la ceremonia religiosa ofrecida en honor de los atletas, el obispo de Pennsylvania impresionado con la carrera pronunció la frase que se hizo inmortal: "Lo importante de esta carrera no es la victoria si no el hecho de participar". Erróneamente fue atribuida al Barón de Coubertin.
Hubo varias alternancias en la disputa de la prueba hasta que quedando pocos kilómetros y tras una carrera muy inteligente se colocó en cabeza el atleta italiano Dorando Pietri, pastelero de profesión. Nada mas entrar en el estadio, y con las gradas repletas con 80,000 espectadores, inesperadamente el italiano cayó al suelo exhausto. Ante los gritos de la muchedumbre, el atleta ya sin fuerzas se caía y levantaba al intentar incorporarse. Inconsciente y en el suelo continuaba moviendo las piernas como si corriera. Con la ayuda de los jueces y durante casi 10 minutos de angustia consiguió recorrer los 325 m. que le separaban de la meta. Una vez la traspasó fue trasladado al hospital.
A pesar de la agonía no fue el vencedor de la carrera, ya que al recibir ayuda externa fue descalificado. El ganador oficial fue el estadounidense John Hayes que llegó instantes después.
Durante la ceremonia religiosa ofrecida en honor de los atletas, el obispo de Pennsylvania impresionado con la carrera pronunció la frase que se hizo inmortal: "Lo importante de esta carrera no es la victoria si no el hecho de participar". Erróneamente fue atribuida al Barón de Coubertin.
miércoles, 12 de enero de 2011
CITA 16
Si no eres guapo a los veinte años, ni fuerte a los treinta, ni rico a los cuarenta, ni sabio a los cincuenta, nunca serás ni guapo, ni fuerte, ni rico, ni sabio. (George Herbert).
Guantes blancos
La primera olimpiada de la era moderna se celebró en Atenas, en el año 1896. Durante la competición de atletismo, estaba a punto de darse la
salida a una serie eliminatoria de los 100 metros lisos. En ese instante, un atleta alemán observaba como un
contrincante francés se colocaba con mimo unos guantes escrupulosamente
blancos. Al preguntarle por qué hacía esto, el francés le respondió: "Es
que corro delante del Rey". El atleta alemán sorprendido por esta
respuesta le preguntó que otras pruebas iba a correr. Aquél le
respondió: "Los 100 metros lisos y la maratón". Ante la sorpresa del
alemán le explicó: "Mi preparación es fácil, un día corro una distancia
muy corta muy rápido y otro día corro una distancia muy larga a una velocidad muy
lenta".
El día de la maratón, cuando ya había oscurecido, el atleta francés hacía su entrada en el estadio con las gradas absolutamente vacías, ni siquiera el Rey estaba esperándolo a pesar de llevar cuidadosamente puestos los guantes blancos en su honor. Había corrido una gran distancia a un ritmo muy lento.
El día de la maratón, cuando ya había oscurecido, el atleta francés hacía su entrada en el estadio con las gradas absolutamente vacías, ni siquiera el Rey estaba esperándolo a pesar de llevar cuidadosamente puestos los guantes blancos en su honor. Había corrido una gran distancia a un ritmo muy lento.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


